Viva la demagogia: Ley Reservada del Cobre
La Ley Reservada del Cobre, aunque nunca publicada en el Diario Oficial, es bien conocida. Establece fondos asegurados para las FFAA, por el 10% de las ventas de CODELCO. Adicionalmente, el presupuesto de las FFAA tiene un piso ascendente al presupuesto de 1989, reajustado no sólo por IPC sino también en dólares del año correspondiente. Pero hay más. Como el 10% es aleatorio, dependiendo el precio internacional del cobre, se les aseguran 240 millones de dólares de piso, el que si no se logra debe suplementarse vía ley de presupuestos.
De este modo, los recursos que otorga el país a las FFAA no son objeto de ninguna planificación, no tiene metas ni objetivos, ni menos discusión pública ni parlamentaria alguna. Tiene un piso asegurado, y un límite infinito, que no obedece a ninguna lógica de gestión estratégica de la defensa de nuestras fronteras e integridad nacional.
Planteada su revisión por Soledad Alvear, el Ministro Ravinet no dudó en hacer un llamado a evitar la demagogia. Entiendo por demagogia la práctica política irresponsable, la que por medio ofrecimientos populistas, inviables o inconsistentes con el bienestar nacional, busca el favor de la ciudadanía. Veamos.
Primero, con los ingresos asegurados de esta forma, las FFAA pasan a ser meros “rentistas”, sin incentivos a la eficiencia. Puede decirse que con este sistema de asignación de recursos se induce a desperdiciar el dinero. Paso a explicar. Todas las áreas del quehacer público compiten por su financiamiento en el presupuesto nacional. Al revisarse y aprobarse anualmente sus fuentes de ingresos a través de la ley de presupuestos, se examina el cumplimiento de sus metas, la eficiencia con que se utilizó el presupuesto y se reevalúa la función estratégica que cumplen en el bien común. Como al final de la ejecución presupuestaria se revisará la forma como se utilizó el dinero, para definir los recursos que se otorgarán al período siguiente, existen fuertes incentivos para producir más con lo mismo o con menos.
Si tengo los recursos asegurados es irrelevante si los gasto bien o mal, no importa si obtengo el mejor provecho posible por cada peso gastado o si los desperdicio. No hay ningún incentivo asociado a mejorar la productividad. Se es un rentista, si uno se queda durmiendo o se levanta a hacer algo útil, no hay diferencia, al final del mes tengo ingresos de todas formas.
Segundo. Para que mencionar el hecho de que el carácter de “secreto” de la ley, que no resiste un análisis de legitimidad ciudadana de una Ley, sin aportar ningún beneficio en términos de seguridad nacional. ¿Acaso nuestros vecinos tienen alguna duda sobre a cuanto asciende el gasto militar en Chile?
Tercero, la modificación de la Ley Reservada del Cobre es de quórum simple. De este modo, una decisión presidencial en esta materia puede significar muy viablemente que la modificación puede concretarse.
Cuarto. Nada justifica que se gaste en función del precio del cobre. Esto no tiene ninguna lógica en un ambiente de promoción de la eficiencia en el gasto fiscal. Todos concuerdan en promocionar un estado más eficiente y racional, invirtiendo en función de metas. El precio del cobre no obedece a nada de esto.
Si el planteamiento de Soledad Alvear es demagogia, debe ser la demagogia más responsable que se ha escuchado en el último tiempo. Detener estos financiamientos automáticos, haciendo que el gasto público se discuta, acuerde y apruebe ahí donde el país distribuye sus recursos públicos, en el Congreso Nacional, es el populismo más sensato que conozco. Incentivar a las Fuerzas Armadas a invertir sus recursos de la forma más racional y eficiente posible, alineando sus recursos a las necesidades de defensa nacional y no a al precio del cobre, parece la irresponsabilidad económicamente más eficiente que se haya planteado últimamente.
Sólo queda decir, ¡Viva la Demagogia!


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home