lunes, marzo 07, 2005

Viva la piratería

La industria de la música, como productora de bienes y servicios que contribuyen al crecimiento del producto nacional, presenta particularidades que muy pocas actividades económicas tienen y que un país como el nuestro debe aprovechar al máximo.

En los primeros cursos de microeconomía enseñan que la producción (manufactura, agricultura) presenta rendimientos decrecientes al factor. Se reúne mano de obra y capital para producir bienes y servicios. Pero a medida que se agrega mano de obra, si la cantidad de capital es la misma, el producto marginal del nuevo trabajador es menor. Lo mismo sucede con el capital. Manteniendo la mano de obra constante, mayor capital aumenta la producción, pero a tasas decrecientes.

La industria de la música presenta características muy diferentes. El valor de un disco, su atractivo para adquirirlo, está en la obra que contiene. La pieza musical, su arreglo, la canción y su intérprete son su principal factor de producción y, al mismo tiempo, su valor agregado más importante. Mayor será su valor mientras más talentoso sea el artista y genial su obra.

Creada la pieza y grabada en un CD, el costo de reproducción de los discos es absolutamente marginal. Si son 5 mil o 50 mil las copias, no se reduce el rendimiento de la obra impresa en ella, ni existe un esfuerzo adicional del artista que vaya decreciendo a cada copia adicional. Todo lo contrario, los rendimientos son crecientes, aunque se mantengan constantes los factores de producción.

Esta característica poco destacada de la industria de la música es en extremo importante para países en desarrollo. Sin embargo, ellas dependen del nivel de protección y respeto a la propiedad intelectual (P.I.)que exista en el mercado. Pobres sistemas de protección generan fuertes desincentivos que llevan rápidamente a subinvertir en el área, produciendo desperdicios y desaprovechando oportunidades para el desarrollo. Protecciones sólidas promueven con rapidez y fuerza la generación de producción artística reproducible por medios tecnológicos, generando riqueza y empleo.

La copia ilegal de la piratería elimina toda posibilidad de explotación y desarrollo de esta industria, generando pobreza y desempleo.

En los últimos años se ha detectado un crecimiento explosivo de la piratería de todo tipo. Las detenciones de Carabineros por delitos contra la P.I. aumentaron en un 150% en los últimos cuatro años, las detenciones de Investigaciones 113%, las causas ingresadas al Poder Judicial subieron de 145 en 1998 a 3.267 en el año 2003. Paralelamente, las grabaciones anuales de artistas nacionales bajaron de 110 en 1997 a miserables 18 en el 2003. Esta actividad está provocado graves daños a la economía nacional, con pérdidas efectivas para la producción sectores editoriales de libros, productores de software y productores de música grabada, y generando graves desincentivos para los autores literarios, musicales e ingenieros informáticos al producir estos bienes
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El Gobierno envió un proyecto de ley a la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, teóricamente para revertir esta situación. Viendo que habían grandes redes ilegales involucradas, se introducirían nuevas facultades de investigación, vinculadas al crimen organizado. Viendo la desprotección de los titulares de estos derechos, se establecerían nuevas formas procesales. Viendo la gravedad de los daños que provoca este delito, se “mejoraría su sanción”.

Sin embargo, la legislación propuesta no hace otra cosa que empeorar la situación. En la práctica se disminuye la sanción aplicable a estos delitos, al proponer penas alternativas, es decir, pasar de presidio y multa como está en la ley actual, a presidio o multa, en el proyecto.

Este delito se comete con “calculadora en mano”, es decir, me arriesgo a invertir en maquinarias y redes de distribución ilegales, si las ganancias del pirateo son superiores a los “costos” que enfrento. Hoy en día esos costos se reducen a un mero presidio menor en su grado mínimo, o sea, de 61 a 540 días de cárcel, los que muy probablemente no se harán efectivos, sino que terminarán en la aplicación del principio de oportunidad (se desecha el delito sin más) o en suspensión condicional del procedimiento (un acuerdo entre imputado y fiscal, donde se somete a alguna medida de control).

Sin embargo, el gobierno propone reducir aun más la pena, dejándola en la práctica en una multa si gran significación económica. Un sinsentido.

La comisión de economía discutió el proyecto con gran seriedad. Esperemos que el Congreso mejore esta situación, la que de otra forma dañará gravemente la producción nacional de propiedad intelectual.